Determinar el origen de una depresión no resulta fácil a menudo. Es más, conseguir un diagnóstico basado en una sola causa aparente puede resultar una falacia de consecuencias imprevisibles para el paciente. El rigor y la necesariedad de una búsqueda precisa en este sentido se imponen, por encima de fáciles relaciones de causalidad.

Por decirlo de otra manera... "Resulta más eficaz abordar una depresión desconociendo con claridad las causas, que iniciar su abordaje bajo el supuesto de un origen erróneo".
En el caso de la llamada depresión reactiva (término en franco desuso que aún perdura), el establecimiento de la conexión entre el origen y el estado actual del paciente debe ser claro y encontrarse no muy distante en el tiempo. Por contra, las depresión endógena carecen de esa claridad en su etiología. La llamada depresión nerviosa (término harto confuso de uso popular) tiene una también confusa etiología. Para algunos, la ansiedad y el estado nervioso de ánimo desembocan en una depresión, mientras que para otros la ansiedad es la consecuencia del estado depresivo.
Por fortuna, actualmente se ha precisado mucho en el diagnóstico de la depresión, y por ende, en dimensionar las causas que la originan y los factores mantenedores que la fijan al paciente. Desde el punto de vista conductual, la depresión mayor es el resultado de una interacción desfavorable con el medio, de manera que la extinción e incluso el reforzamiento aversivo han estado presentes durante un periodo de tiempo importante en la persona.
Para entendernos, una persona que no encuentra trabajo, a pesar de buscarlo activamente durante un tiempo prolongado, está sometida a un programa continuo de extinción en cuanto que no obtiene reforzamiento alguno su comportamiento, y a una poderosa estimulación aversiva que pudiera derivarse de la precariedad económica resultante (embargo de vivienda, pérdida de aceptación social, etc...).

Desde el punto de vista cognitivo, los orígenes de la depresión paracen encontrarse en una distorsión de la realidad circundante, de manera que el depresivo lo que consigue es una mala percepción de todo cuanto le sucede. Ni que decir tiene que esto va a repercutir de manera directa en los niveles de autoestima, lo que va a complicar aún más el tratamiento. La "triada cognitiva" suele estar presente en buena parte de las depresiones, independientemente de cual sea su naturaleza o etiología.
El el caso de las distimia sus causas puede resultar tan complejas como en el caso de la depresión mayor, teniéndose la misma visión desde el punto congnitivo y conductual.
Por cuanto al trastorno bipolar (antes maniacodepresión) las causas tienen una dimensión múltiple, interviniendo factores ambientales (aumento en la ingesta de alcohol y otras drogas), familiares como la presencia de antecedentes de esta misma patología bien o mal diagnosticados (es posible que hubiera algún ancestro "raro" sin diagnosticar o mal diagnosticado), y bioquímicos como dificultades en la recaptación de determinados neurotransmisores (la serotonina es la más estudiada). Sea como fuere, las causas ciertas del trastorno bipolar son desconocidas, apuntando hacia los citados focos precipitantes pero sin que se tenga certeza plena en este sentido.
Es posible que, para muchos, la solución de un episodio depresivo pase por el descubrimiento las causas que dieron lugar a éste. Nada más lejos de la realidad. Puede decirse que "en la mayoría de las depresiones tratadas con éxito no se encontró un origen preciso". Además, el hecho de conocer su etiología no garantiza en absoluto el éxito terapéutico.
En el caso del duelo, las causas de la depresión son evidentes. La pérdida (por muerte o ausencia) de un ser querido desencadena el episodio... Sin embargo, la prolongación por encima de varios meses de muchos duelos que llegan a cronificarlos en forma de depresión no se puede explicar, teniendo en cuenta que todos los duelos tienen un mismo origen y no todos el mismo desenlace.
Podemos concluir, por tanto, que "es interesante y necesario tratar de establecer una relación entre el estado actual de la depresión en la persona y las causas que le han llevado a este doloroso padecimiento, pero no resulta imprescindible para su abordaje y tratamiento exitoso".

Estas notas que acaba de leer tienen un mero carácter orientativo, y pueden ayudarle a esclarecer algunos aspectos relacionados con la depresión. Queremos dejar claro que carecen de valor diagnóstico. Para una correcta valoración diagnóstica usted debe acudir a la consulta de un profesional especializado psicólogo o psiquiatra .
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